martes, 3 de junio de 2008

Fragmentos...

“- Soy hambre. Soy sed. Lo que muerdo, no lo suelto hasta la muerte, e incluso después de muerto tiene que cortar mi bocado del cuerpo del enemigo y enterrarlo conmigo. Puedo ayunar durante cien años sin morir. Puedo dormir cien noches sobre el hielo y no congelarme. Puedo beber un rio de sangre y no reventar. Mostradme a vuestros enemigos.”

"... Podía contar mil historias y todas parecían distintas, pero a la hora de un balance, la historia era solo una, la de ella buscando infructuosamente ganarle a la vida.

- ¿Ganarle qué? - me pregunto a propósito el, que no sabía mucho de estas cosas.

Ganarle simplemente, doblegarla, tenerla a sus pies como a un contendor humillado, o al menos engañarse, como estamos todos los que creemos que la cuestión se resuelve con una profesión, una esposa, una casa segura y unos hijos..."

"... - El diablo es un bacán - decía.

Yo le pregunte que había pasado con María Auxiliadora, el Divino Niño y San Judas Tadeo. Me dijo que su hermano le había dicho que la ayuda había que buscarla por todos los lados, con los buenos y con los malos, que para todos había cupo.

- Pero mi hermano dice que el diablo es el más generoso - aclaro..."

"... Siempre he pensado que en el amor no hay parejas, ni triángulos amorosos, sino una fila india donde uno quiere al que tiene adelante, y este a su vez al que tiene delante de sí y así sucesivamente, y el que esta detrás me quiere a mí y a ese lo quiere el que le sigue en la fila y así sucesivamente, pero siempre queriendo a quien nos da la espalda. Y al último de la fila no lo quiere nadie..."

“Medellín está encerrada por dos brazos de montañas. Un abrazo topográfico que nos encierra a todos en un mismo espacio. Siempre se sueña con lo que hay detrás de las montañas aunque nos cueste desarraigarnos de este hueco; es una relación de amor y odio, con sentimientos más hacia una mujer que hacia una ciudad. Medellín es como esas matronas de antaño, llena de hijos, rezandera, piadosa, posesiva, pero también es madre seductora, puta, exuberante y fulgurosa. El que se va vuelve, el que reniega se retracta, el que la insulta se disculpa y el que la agrede las paga. Algo muy extraño nos sucede con ella, porque a pesar del miedo que nos mete, de las ganas de largarnos que todos alguna vez hemos tenido, a pesar de haberla matado muchas veces, Medellín siempre termina ganando..."

"... La droga fue el último recurso para pailar el daño que la vida ya le había hecho, la cerca falsa que uno construye al borde del abismo..."

"...Varias veces le escuchamos decir "no importa cuánto se vive, sino como se vive", y sabíamos que ese "como" era jugándose la vida a diario a cambio de unos pesos para el televisor, para la nevera de la cucha, para echarle el segundo piso a la casa. Pero al verla así entendí lo democrática que era la muerte cuando se ponía a repartir dolor..."

"...Ya había cumplido con la razón de su llamada, que a la larga siempre era preguntar por él. Ya nos estábamos aprendiendo la historia de memoria, la rutina que utilizábamos para engañarnos a los tres. Algo así como lo que busca todo el mundo para pensar que todo va a cambiar por el simple hecho de que hoy no es ayer, que el tonto dejara de serlo, que la ingrata nos va a querer, que el mezquino se ablandara, o que los humanos nos aliviaremos de la imbecilidad solo porque el tiempo pasa y todo se cura sin dejar cicatriz...”

"...Hubo un silencio en el que prevaleció la música y se afilaron los sentidos para comenzar a sentir lo que tanto habían esperado. Cuando abrí los ojos ya no pude mirarla porque estábamos nariz con nariz, con mi frente apoyada en la suya, con mis manos sobre sus muslos y ella también acariciando los míos. También sentimos el aliento a aguardiente y el aire contra las bocas, después el roce de las mejillas apretando cada vez un poco más la una contra la otra, hasta que se encontraron los labios, hasta que se buscaron y se encontraron, y cuando ya estuvieron juntos no quisieron separarse, sino que con más fuerza se pegaron y se abrieron, y se mordieron y se esculcaron con las lenguas, se pasaron su sabor a trago y a muerto, " tus besos saben a muerto", recordé, pero también sabían a ganas de seguir, a ganas de lo que siguió, lo que seguimos con las manos y el cuerpo mientras nuestros dientes se rayaban entre si, como voy a olvidarlo, si mis manos se electrizaron cuando las metí por primera vez bajo su blusa, y después fueron violentas, fuimos violentos, porque así es el amor desesperado, y nos rasgamos la ropa, de un solo envión le quite su camisa con la agradable sorpresa de que no tuve que quitarle más, y ella de un solo envión me quito la mía, y sin separar las bocas le desabroche el bluyín, y ella paro de arañarme para desabrocharme el mío, y en un segundo, entre gemidos y mordiscos y las manos sin dar a basto, quedamos como queríamos.

- Parcero... - dijo pegada a mi boca.

- Mi niña... - dije. Después no pude decir más.

Lo que siguió ha sido mi más bello y doloroso secreto, y ahora que ella está muerta, seguirá siendo para siempre mas secreto y mucho mas todavía, entrañable y doloroso. Voy a repasarlo a diario para que siempre vuelva fresco, como acabo de suceder, por eso me gustaría besarla ahora, para recordar otra vez su boca, aprovechando que sus besos siempre sabrán a lo mismo. Besarla ahora con la certeza de que no se desquitara conmigo el peso de sus culpas..."

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