viernes, 21 de enero de 2011

Arrepentimiento...

Ya vi que todo esto se venía, no podía esperar menos de la vida, una ligera compensación de cargas que amerita siempre creer que nada puede llegar a ser perfecto. Si, ya creo que es tiempo de empezar a que muchas de las cosas que han sucedido por mi vida en las que he tenido cierta participación decisiva sean parte del arrepentimiento, ¡bastante mediocre para mi gusto!, pero creo que me lo están exigiendo.

Son miles de palabras sin sentido, que salen y que llegan, no sé si he perdido la oportunidad de pertenecer al club del éxito, o si para entrar en el debo cumplir con una serie de requisitos que no me harán el camino más agradable. Cada cosa que me ha dejado aquí tiene razón de ser, siento que al odiar haberlas vivido, me hace miserable, pero y ¿si mi vida dependiera de ello?, pasaría a ser egoísta y cobarde.

Sin cada error, no pudiera haber visto el mejor atardecer de mi vida, sin el peor error, ese atardecer no hubiese tenido sentido, sin ese simple error, jamás me hubiese dado cuenta de que era humana y que era eso lo que me tenia precisamente parada mirando hacia el infinito. Y todo vuelve a mí como un momento que quisiera que nunca se hubiese acabado, eran tan solo las 8:30 pm, estaba lejos de casa, me sentía más tranquila que nunca, el atardecer era una cosa que me deslumbraba, no sabía si regresaría al día siguiente para verlo de nuevo, mi compañía era alguien que dudaba de mi…

Jamás me había sentido aprisionada por el tiempo, acorralada en medio de lo que debería ser y lo que escogí ser, donde solo escucho gritos por cometer la insensata decisión de creer que podía ser lo que yo quería, vivir a partir de ello y tratar de encontrar una razón por la cual luchar con ello, lo que “debería ser” ganaría la guerra sin tan siquiera dudarlo, que estúpido creer que podía ser parte del mundo así.

No puedo creer que en realidad haya ganado un paradigma de protocolo absurdo, limitante, insultante… actuar como debo y no como quiero pasaría algún día a ser parte de la solución a una vida incontrolable, ante todo me arrepiento de que haberme traído hasta aquí para que esto tuviera lugar.

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