No tengo recuerdo alguno de que haya recibido un clavel en vida, su flor favorita, la sensación de vida que producía se esfumo en tan poco tiempo, desearía haberla guardado en mi memoria con su gran vigor y las esperanzas de un futuro mejor, pero los compromisos sociales me lo impidieron. La frialdad que mostré fue algo más que una apariencia: fortaleza. Lo curioso es de las actuales circunstancias es que ahora recibe cada dos semanas claveles de vistosos colores, y no solo claveles, también hermosos girasoles y espectaculares rosas; mi pregunta es ¿Por qué las recibe?, si hace dos años un estado de coma le quito de un soplo la vida…

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